Por todo lo que le debemos al atun

Por todo lo que le debemos al atun

La posibilidad de cortarse el dedo abriendo una lata de atún bajo el sistema de antaño era de altas probabilidades, no me refiero al uso de un bien diseñado abrelatas, hablo de ondear el cuchillo alrededor de los bordes de la lata, conseguir lograr el crujiente y a veces incómodo sonido de los metales que chocan, pero al final abrir el contenedor del atún y acabar con su contenido.
Las estadísticas de que el escenario anterior haya ocurrido en una poco mantenida casa de playa o pasadas las 11pm en tu domicilio, son de una realidad casi total.
Como total es el aporte del atún en nuestros momentos más bajos, solitarios, necesitados.

Al mismo tiempo puede ser un aliado fijo de cualquier momento de alta gastronomía.
Su presencia, sea en lata o en los industriales sobres que hoy pueblan las estanterías de supermercados, es fija en cualquier despensa o alacena de múltiples cocinas ecuatorianas.
Lo dijo hace poco Daniel Sais en su cuenta twitter, el atún debería ser declarado el alimento oficial del hombre soltero o separado.

Con mayonesa, acompañado de galletas, con pan, en fideos o con su mejor amigo: el arroz!!!…arroz con atún y mayonesa…legendario!!!…

El atún, gran amigo del huevo frito, ha logrado sellar su relación con quienes necesitamos la salvación rápida y búsqueda de apagar el hambre con clase y practicidad.
Su aporte a los necesitados en situaciones de desesperacion y chirez ha sido digna de construirle un monumento decente, un héroe que te salva de cualquier circunstancia, y lo hace rápido y con clase.

El énfasis con que remarcan que el arroz tiene que estar caliente, hablando, dando señales de humo, es vital, la garantía de que el arroz con atún sera exitoso, se debe, según muchos a la calentura del arroz.

Maletas cargadas del producto viajan a diferentes destinos, el ecuatoriano ausente lo solicita de manera fija, puede faltar cualquier cosa, menos el atún.

Que si es atún, albacora o delfín, no voy a ingresar en el análisis ecológico o real del origen del producto, lo he comido y disfrutado por años y con pasión.

Profundos criterios de respeto y admiracion hacia el alimento que ha servido de salvataje de miles.

Me voy de arroz con atún…hablamos!!!

 

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