Musica en tu idioma

Musica en tu idioma

Desde hace ya un tiempo, el novelista guayaquileño Enrique Naula viene exponiéndome su teoría sobre la diferencia de cantar en tu idioma, de oír música en español y lo que considera son para él los beneficios de esta práctica.
Lo expuso hace un tiempo ya mediante una columna de opinión  publicada en un diario.
Me preguntaba Kiko hoy, crees que exista polémica en esto?
Que dicen?
UNO POR UNO
POR ENRIQUE NAULA BARREIRO
 
 

Veo a la música como un arte que nace del interior del ser humano, y por ende como una expresión artística que está estrechamente vinculada con la cultura de los pueblos. Cuando una banda en vivo se instala como animadora de una fiesta en cualquier ciudad nuestra, y se dedica a cantar por más de una hora temas mayoritariamente en inglés, nos confirma que algo estamos haciendo mal como sociedad.

Entristece que en una fiesta en Guayaquil se escuche a una banda de música cantando los mismos temas que se escucharían en cualquier rincón de Carolina del Sur o de Kentucky. Hay tanta diferencia cultural entre nuestros pueblos y esos lugares que la música que una banda toca, debe reflejarla. La interpretación en vivo es mucho más comprometedora que poner música de fondo, hay talento y tiempo humano involucrado, desperdiciado en reproducir música desconectada con nuestra cultura.

Por supuesto que todo el mundo puede escuchar o cantar lo que le plazca, esa libertad no es cuestionada, pero sí se cuestiona lo que hemos hecho como sociedad para que las bandas que animan una fiesta elijan cantar música que no tiene nada que ver con ellos ni nada que ver con nosotros. Muchas veces quienes las cantan no saben lo que están diciendo mientras lo dicen, y quienes las escuchan, no saben lo que están diciendo mientras las bailan. La diferencia entre un mono bailando una música tan ajena y nosotros es muy poca.

Ver a una banda de rock juvenil en un colegio cantar música en vivo en un idioma distinto al de las calles es una traición involuntaria a la esencia individual de cada uno de ellos. Cantar en su idioma, aunque no sea una canción propia, los acerca mucho más a lo que son, lo otro es una desconexión entre el alma y el cerebro.

Ver a una banda en Quito, integrada por músicos que parecen y hablan como quiteños, pero que cantan rock pesado en inglés, sencillamente desconcierta. Algún eslabón se soltó sin darnos cuenta. Interpretar una canción en inglés como músico local es como que un cuencano escriba un poema en inglés o un manaba haga un guion de su película en inglés, hay una desconexión absoluta con su primera forma de expresión que tienen, que es su idioma.

Este artículo no pretende ser una crítica a estos músicos, más bien es una crítica a nosotros como sociedad. La regulación que puedan hacer los gobiernos sobre la música que ponen las radios nunca va a alcanzar a la dinámica de las voluntades y de los gustos individuales. El cambio debe nacer desde la infancia, y debe trabajar en las voluntades. No se quiere lo que no se conoce.

El arte en general debe ser una gran excusa para cambiar lo que se enseña en los colegios. Sacar tanta materia teórica llena de datos que uno olvida después del examen y reemplazarla por temas culturales y de ejercicios creativos que involucren al alumno. Que existan clases de la historia de la literatura, el cine y la música latinoamericana y ecuatoriana, que incluyan proyectos de narraciones, guiones y letras de canciones propios. Con la meta de ir tocando la vena de nuestros niños con arte propio y despertarlos del hipnotismo en el que se encuentran, uno por uno. (O)

PUBICADO EN eluniverso.com

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