Entrevista a Joel Valencia

Entrevista a Joel Valencia

Joel Valencia, volante ecuatoriano del Piast Gliwice polaco, se sincera en entrevista con el periodista Dominik Piechota, del diario Przeglad Sportowy.

Me crié en Europa y viví una vida diferente. Cuando regresé al Ecuador experimenté un shock. Pienso en cómo ayudarlos”.

“De niño tuve todo lo que necesité y por eso debo agradecer a mis abuelos, de quienes tomé el apellido. Me criaron porque mi madre me tuvo a los 14 años. Mi abuelo se tuvo que ir a España, donde trabajaba con carretillas elevadoras y tractores, pero después volvió a buscarnos”.

“Viví en Cabuyal hasta los 7 años. La infancia me pareció perfecta pero cuando volví, 9 años más tarde, vi que mi imaginación me había engañado. Recordaba mi casa como enorme, jugando con mis primos en un río como de cuento de hadas. Volví de adolescente y la realidad era otra”.

“No recordaba que vivíamos en tal pobreza. Al fin y al cabo, ¿qué necesita un niño para ser feliz? Al niño no le importa la realidad, no busca lo material. Sin embargo me crié en Europa y vi un nivel de vida diferente. Cuando volví me cuestioné por qué las cosas eran así”.

“En Ecuador las ciudades como Guayaquil o Quito tienen un nivel de vida más alto pero la pobreza azota los pueblos. En ellos hay algo parecido a casas pero simplemente no puedes vivir en ellas, y hay familias numerosas que apenas pueden alimentarse. Ves eso y piensas cómo ayudar”

“Una persona no puede salvar el mundo sola. Mi madre, que es concejala del pueblo, ayuda gente en la región, y yo llevo dulces a los niños y colaboro con la construcción de viviendas cuando vuelvo a Cabuyal. Sin embargo, no puedes darles todo. Lo que más necesitan es educación”.

“Tenemos que ayudar a las personas a aprender cómo pueden lidiar con ellos mismos, el valor del trabajo, y esperar que ellos se lo transmitan a sus hijos. El dinero no va a salvar a nadie. La mentalidad en el Ecuador es completamente diferente”.

“En Ecuador los padres de los futbolistas sueñan con que sus hijos crezcan, ganen mucho, construyan una casa y alimenten a la familia. Esperan demasiado de algo que es muy difícil y se decepcionan. Sabemos cómo funciona la pelota. Un día estás en la cima y otro en lo más bajo”.

“La mentalidad del ecuatoriano da demasiada importancia a cosas triviales. Por ejemplo, lo más soñado es el último celular. Todos lo comprarán aunque luego no hay para luz y agua. Todas las casas tienen televisores grandes pero después deben reunir para comprar agua embotellada”.

“En Ecuador siempre hay dinero para alcohol y fiesta, pero si el niño va a la escuela no hay para los útiles. Siempre hay una justificación. ‘El gobierno no nos apoya’. Siempre excusas. Europa cambió mi mentalidad. También cometo errores pero trato de ver la vida de forma lógica”

“Nunca soñé con ser futbolista. Me divertía pero no pensaba en llegar a profesional. Fue con el tiempo que todo creció y debuté muy joven en el Zaragoza. Sin embargo, espero un día retomar mis estudios de Psicología del Deporte. Espero desarrollarme en esa dirección”.

“En Eslovenia no nos pagaron por varios meses pero seguíamos pagando el 40% de impuestos. Nos sacaban de los hoteles. Cometí el error de confiar en ellos. Tuve lesiones que me traté solo porque los fisioterapeutas no trabajan gratis. Estoy extremadamente agradecido con el Piast”.

“Me advirtieron sobre el racismo en Polonia pero no lo veo en absoluto. He recibido insultos individuales de borrachos pero no los tomo como algo personal, porque no pueden odiar a alguien que no conocen. Soy negro y eso no es típico, punto. Soy feliz aquí y me fascina Gliwice”.

“Es sorprendente pero no estoy solo en Polonia. Antes del partido contra el Cracovia me di cuenta de que la cocinera del hotel era ecuatoriana. Intercambiamos números y ahora nos invitamos a comer la comida típica de nuestro país. No estoy solo en el fin del mundo”.

TRANSCRIPCIÓN: JULIO VACACELA

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