Tolerancia, cartas, marchas y posturas.

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Es uno de esos temas que expulsa lo peor de los seres humanos, de algunos, no todos. La radicalización que se aplica en que solo las ideas propias (y algunas veces sin bases reales) son las que valen, desacreditando las del otro, sin el mínimo respeto y tolerancia no son virtudes que denotan civilización en la raza humana. Por eso no soy opinar libremente (teniendo todo el derecho) de politica o religion, no confío en la tolerancia y capacidad de la masa que recepta mensajes y si no son de su agrado los pulveriza con odio y violencia.

Si, publico la carta de Rafael Cuesta porque estoy de acuerdo con el…y también con el derecho que crean tienen otros a expresarse.
Abierta tienen esta plataforma para expresarlo.

 

 

Sacerdote César Piechestein:
Tal vez le sorprenda que le escriba esta carta, pero considero que es necesario que usted conozca lo que piensa, sobre su convocatoria supuestamente a favor de la familia pero claramente “anti gay”, una persona completamente ajena al activismo de género. Soy un hombre heterosexual de 59 años, padre de tres y jamás he tenido una relación homosexual. Creo en la institución de la familia, pero no en la misma forma que usted cree. No creo en la llamada “ideología de género”, es más, no creo que tal ideología exista, sin embargo usted la menciona permanentemente como si fuera el mismo demonio quien la promueve; hasta llega a aseverar en una de sus cuentas de redes sociales que “el futuro de la humanidad está en juego”. ¿Acaso no fue lo mismo que dijo la Iglesia Católica cuando se aprobó el matrimonio civil y luego el divorcio a inicios del siglo XX? Sin embargo cien años más tarde aquí seguimos, la humanidad sigue viviendo y seguirá avanzando en la consecución de Derechos Civiles y Humanos.

Soy una persona bien informada y el ante proyecto de ley al que usted se refiere es sólo eso, un ante proyecto. Lo he leído y no contradice absolutamente en nada a los preceptos constitucionales aprobados por el pueblo ecuatoriano en el año 2008. Ahora hay que plasmar algunos de esos conceptos constitucionales en una ley que combata la violencia contra las mujeres, especialmente contra las niñas. Quizás haya que redactarlo mejor, tal vez se requieren nuevas ideas desde otro punto de vista, pero no se puede invocar el rechazo ni fomentar la burla contra una comunidad, como lo ha hecho usted. Si usted no lo sabe, en Ecuador, cerca de 1,500 (mil quinientas) niñas menores de 14 años son violadas cada año y la mayoría de ellas por personas cercanas a su entorno. Hay un 70% de niñas ecuatorianas entre los 10 y 15 años que han sido víctimas de violencia y en el 30% de los casos, son agresiones infligidas por sus maestros. (Fuente: ONU Mujeres – Observatorio de la niñez y adolescencia). Por eso es importante incorporar en una nueva ley un enfoque de género que enseñe desde la escuela que el ser humano debe ser respetado sin discriminación de su género.

Tengo amistades cercanas y familiares que son homosexuales y lesbianas; he visto de cerca como han sido acosados, fastidiados y hasta agredidos físicamente por su género. Confieso que alguna vez también me he burlado y me arrepiento de haberme dejado llevar por el “encaje” social, por el hecho de querer ser aceptado dentro de una manada que rechazaba a través de la burla, quizás por miedo, a quienes son “distintos”.

Hay personas que no pueden dejar de observar a la comunidad LGBTI únicamente desde el ángulo de la sexualidad, como si sus vidas sólo existieran para tener relaciones sexuales y para colmo como si estas relaciones fueran promiscuas. Los homosexuales no son “unos dañados”, son seres humanos iguales a usted o a mí, tienen sentimientos, inteligencia y capacidades iguales a las de cualquier persona, son generadores de empleo y de producción. Han recibido la misma educación en la misma sociedad y con los mismos valores y principios que la mayoría de nosotros y todos, absolutamente todos, son hijos nacidos de una relación heterosexual.

Homosexuales y lesbianas han iluminado este planeta en la ciencia, las artes, la medicina, la tecnología, la física, la química y hasta en la religión. ¡Sí, hasta en su religión! No se olvide que algunos historiadores documentan que Juana de Arco era lesbiana y hoy se ha convertido en uno de los íconos del lesbianismo francés; o Sor Juana Inés de la Cruz, la fabulosa poeta y monja mexicana perdidamente enamorada de otra mujer.

Usted generaliza contra la comunidad LGBTI y al hacerlo hiere a muchísima gente. Personalmente respeto todas las religiones y jamás se me ha ocurrido generalizar cuando se cometen actos deleznables por parte de alguno de sus miembros. Por ejemplo, cuando me refiero a sacerdotes católicos pedófilos lo hago citando datos oficiales, cifras, nombres y los respectivos casos. Jamás se me ocurriría mencionar, a pesar de la larga lista de curas pederastas, que todos en la Iglesia Católica lo son. No por gusto el Papa Francisco ha realizado reformas enérgicas para sancionar a los abusadores y a quienes silenciaron para encubrirlos, no sin antes pedir perdón a las víctimas. Según el mismo Papa Francisco, el 2% de los sacerdotes son pederastas, esto significa que son más de 8,300 curas en el mundo los que han abusado de niños y niñas menores de edad que confiaron en ellos. (Fuente: Declaraciones de Papa Francisco a Diario La Repubblica reproducidas por El País, julio 13, 2014)

¿Se da cuenta de lo terrible que es esta información? ¡Tener que admitir que dentro de su propia organización hay una enorme podredumbre! ¿Alguna vez ha advertido usted de esta situación a las familias que hoy convoca a protestar por algo que no existe? ¿Les ha dicho usted a esas familias que hay la real posibilidad de que sus hijos pueden ser víctimas de un sacerdote pederasta?

Creo sinceramente que su idea de lo que es una relación homosexual está equivocada. Debe abrir su mente y su corazón, como lo ha hecho el Papa al decir: “Si una persona es gay, ¿Quién soy yo para juzgarla?” (Julio 29, 2013, Ciudad de México)

Los ciudadanos LGBTI tienen el mismo derecho a estar protegidos que cualquier ciudadano y usted, al promover un acto en su contra, les está poniendo en una situación de vulnerabilidad ante la posible irracionalidad de algún homofóbico que podría atentar contra su integridad. Usted está promoviendo que las niñas aprendan sumisión ante los hombres y que los niños se sientan con derecho a ser maltratadores. Usted está promoviendo que la sociedad siga fomentando un perverso estereotipo de lo que debe ser “masculino” y “femenino”. Usted está promoviendo todo lo contrario a lo que Jesús promovió. Jesús promovió el amor, usted promueve el odio.

Le invito a dejar de juzgar a los LGBTI y a eliminar ese estereotipo que lleva dentro y que relaciona la homosexualidad con promiscuidad o con algún tipo de aberración. Para tener un mejor país es importante reconocer y aceptar que somos distintos y cada uno tiene derecho a encontrar su propia identidad.

Rafael Cuesta Caputi

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