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TC mundialista: el eje Akel, Harb, Arcos

ESCRITO EN 2014

POR ALFONSO HARB

Fue en 1974, hace 40 años. Apenas tenía 8; Era mi primer mundial y también para el país por televisión. Antes, en el 70, todos los partidos que se televisaron, fueron en diferido. En Alemania 74 hubo una mezcla de partidos en vivo y en diferido. Los que se transmitían a las 2 de la tarde eran en vivo, los que se pasaban de noche, eran en diferido. En esa época, los aficionados no caíamos en cuenta; no habían tantas radios y ni de broma televisión por cable, peor internet o redes sociales. Nos sentábamos a ver los partidos y punto. Fue un mundial hermoso, con un crack como Cruyff, otro como Beckenbauer, pero sobretodo marcó la raya divisoria entre el fútbol antiguo y el moderno. En ese entonces, Canal 10 lo transmitió y su imagen deportiva emblemática era Jorge Akel. Le tocaba a Akel coordinar todo; varias veces me contó que algunos partidos se los grababa en la entonces incipiente central de satélites, mientras otros venían grabados desde México en cassettes que eran embarcados y que del aeropuerto que quedaba exactamente al frente, llegaban al canal y salían al aire. Así fue el primer mundial, hace 40 años, en canal 10. Todavía recuerdo, como en el comedor de mi casa, junto a mis padres, llenaba el pronóstico en mil y un hojas, la noche previa a la final entre Alemania y Holanda, para participar en un concurso que Jorge Akel había anunciado. Eran las formas, en esos tiempos, de interactuar con el televidente. No había gente del medio en el mundial, todo se lo hacía desde aquí, entre en vivo y diferido.

Pasaron 20 años y me tocó estar en el puesto de Jorge Akel. En el 94 fui el director de deportes de Telecentro, canal 10 y por ende dirigí las operaciones mundialistas. Ya la comunicación televisiva había cambiado. Los partidos se transmitían en vivo, absolutamente todos y además el trabajo periodístico lo hacía el propio canal. Ya no era el audio de Televisa, sino lo que cada estación televisiva generaba. Además, había competencia, pues como los derechos originales eran de la OTI, todos los canales transmitían el mundial, entonces la publicidad se repartía pero también la sintonía. Armamos un gran grupo de trabajo. Nuestro relator central era Paco Alvarez, quien hasta hoy lo sigue siendo, pero había que reforzarlo. La competencia era dura porque en otro de los canales estaba el ícono del relato de ese entonces, Petroneo Salazar. Contratamos al más importante locutor de la historia de la televisión colombiana, William Vinazco, un empresario radiofónico que había entrado en conflictos con la televisión colombiana y por ende quedó fuera del mundial donde se esperaba mucho del Colombia de Valderrama y Compañía. Lo contactamos y se vino de inmediato. Fue accesible económicamente porque lo que él quería es ir al mundial y yo lo sabía. Más me demoré en contactarnos que en contratarlo. Fue todo un éxito con nosotros.

3 años antes, cuando fundé el primer y único canal especializado en deportes, CABLEDEPORTES, con muchas cosas que ahora la vemos en FOX o ESPN (24 años atrás), tuve la anécdota de encontrarme en la puerta del canal con una señora a la que quería mucho, pues la conocí cuando era niño. Doña Violeta Saavedra de Arcos. Ella me había ido a buscar porque tenía un hijo que le encantaba el deporte y quería encasillarlo dentro del periodismo deportivo. Su nombre, Diego. Aún recuerdo cuando me dijo: “Alfonso, te acuerdas de mi hijo menor, Diego? (yo era compañero de escuela y amigo desde la infancia con Carlos, el mayor). “Por supuesto doña Violeta” le dije. Enseguida me ripostó: “tú sabes que este chico es loco por los deportes, mételo en este mundo porque si no se me va a vivir a los EEUU a jugar baseball”, me dijo. Traigalo mañana, le contesté. Así fue, desde ese día lo comencé a preparar a Diego; diseñé un programa especial para él y para el que hoy es Presidente del COE, Augusto Morán. Se llamaba la Super Hora de los Deportes. A Diego le encantaba y dominaba todo lo norteamericano, especialmente Basquetball, Baseball y Fútbol Americano, la historia olímpica, y otros más, le le gustaba el fútbol como cualquier mortal local. Fue creciendo en lo periodístico hasta que un día me dijo que se iba a experimentar a los campamentos de baseball en el gran país del norte, que no seguía más. Le dije que no se preocupe, que el programa y el canal lo esperaban si decidía volver. Se fue, pero al cabo de unos meses volvió y retornó a su silla. Se acercaba el mundial 94 y puse el ojo en él. Sabía inglés y ya me había demostrado en la Copa América del 93 que podía hacer muy buenas coberturas. Un día le dije: “Te voy a llevar al mundial, pero tengo que prepararte y crearte una imagen mundialista”. Apenas   era conocido en televisión por Cable, muy reducida en ese tiempo. En la pantalla de Telecentro estaba un ícono de aquellos tiempos: Manuel Kun Ramirez. Entonces, decidí que Arcos prepare cápsulas mundialistas y las presente a un lado del estudio, previo paso de Kun. Lo hicimos durante varios meses y su rostro comenzó a ser conocido. Luego vino el Mundial y dispuse que vaya a la región más complicada: la Este, que cubría las sedes de Boston y New York. Especialmente en Boston, donde iba la Argentina de Maradona, se necesitaba hablar buen inglés y Diego lo hablaba. Era el periodista ideal y acerté. Hizo un muy buen trabajo y una excelente cobertura con la albiceleste y las otras selecciones de la región.

Eran otros tiempos, los canales no teníamos levantadores directos de señales al satélite. Apenas inyect points que por fibra óptica enviaban señales desde los puntos de inyección en los estadios hasta el IBC. Había que usar el ingenio para dar una gran cobertura. Fueron interminables las noches en que viajaba desde el centro de Dallas hasta el aeropuerto de Forth Worth, a 50 minutos de tiempo-distancia, para recibir los cassettes con material que enviaban los reporteros desde todas las sedes del inmenso EEUU. Tanto era que había que inventar cosas que le pedí a Manuel Kun Ramirez que me grabe un día antes de la inauguración del mundial, un comentario desde el Solder Field de Chicago. La grabación llegó en cassette hasta Dallas y salió al día siguiente, previo al inaugural Alemania vs Bolivia, como si fuera en vivo. Y así ocurrió muchas veces. Todavía había algo del 74, en la época de Jorge Akel; aún se usaban los aeropuertos y los cassettes aunque ya todos los partidos se transmitían en vivo y con personal en el país del mundial. Me honró comandar una pequeña tropa periodística de 12 personas, entre narradores, comentaristas, reporteros, camarógrafos y un par de técnicos. Hicimos un gran mundial y muy rentable pues con lo que vendió esa copa del mundo, Telecentro reconstruyó una vieja edificación y levantó el edificio imponente que hoy tiene.

40 años después del primer mundial, ya no es Canal 10 aunque sigue con la misma frecuencia; tampoco Telecentro. Es TC Mi Canal. Aquel joven que impulsé hace 20 años, al que le dije:”Te voy allevar al mundial pero tengo de prepararte” ya es toda una figura nacional y con 6 mundiales a cuestas. Ahora compartiendo pantalla con un periodista de excepción, merecidamente señalado como “el señor de los mundiales”. Me refiero a mi gran amigo y maestro Vito Muñoz Ugarte; aquel que en 1986 abrió el camino para el periodismo televisivo ecuatoriano. El mismo que fue testigo de la hazaña argentina y que abrazado con Maradona y Bilardo cubrió el festejo albiceleste en el camerino luego de vencer en la final a Alemania, cuando ni siquiera la prensa argentina, peleada a muerte con Bilardo, lo pudo hacer. Los tiempos han cambiado, hoy hemos tenido una cobertura menos reporteril, no sé si el mundial ya no otorga los accesos de antes o por decisión del área de producción, dando ahora más espacio a la presencia de talentos frente a la cámara que a la persecución de la noticia en los sitios que se produce. Seguramente ya no se usan los aeropuertos para recibir o enviar cassettes, ni hay que crear los “falsos satélites”. Hoy la tecnología avanzó mucho. La noticia quizás ya no se la busque porque ahora llega al celular por tuiter. Sin embargo, como hace 40 años con Akel y hace 20 conmigo, aquel canal que está en el dial 10, volvió a traer una copa del mundo, quizás la mejor de todas por sus goles y por el retorno de la vocación ofensiva. La disfrute mucho a través de una pantalla en donde hace 20 años dejé el mejor de mis esfuerzos, como Jorge Akel hace 40 y como Arcos ahora.

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