La Quinceañera

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POR MALULY OLIVA

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Nunca tuve fiesta de 15. La verdad no quise tenerla, nunca fui lo suficientemente “lady” para ponerme un vestido de arandeles rosados para bailar el vals. Preferí irme con mis amigas al extinto Bolocentro y tomarme unas cervezas. Mi papi, siempre tratando infructuosamente de que sea una princesita, me regaló un hermoso anillo de brillantes que se me cayó ese mismo día mientras regresaba caminando a mi casa, obviamente sin permiso ni conocimiento paterno, de una fiesta organizada en cierta discoteca de Urdesa.

Y en el fondo algo en mí, cuando veía ese brillo especial en los ojos de mis amigas quinceañeras, siempre quiso saber lo que sentía ser una. Era el día más feliz de sus vidas, eran las protagonistas de la noche, tenían todas las miradas encima, sonreían como nunca y el corazón no les cabía en el pecho. Los invitados, contagiados por su magia, admirábamos, con evidente envidia, su grandeza.

Por eso 25 años después como quinceañera frustrada, me llamaron la atención los sexistas y recalcitrantemente machistas conatos de burla en redes sociales a mi amado Barcelona con un burdo disfraz de “Quinceañera”. Así como si fuera un insulto.

¿Realmente creyeron que decirle “quinceañera” era un insulto? Si celebrar los 15 es estar en el centro del mundo, si celebrar los 15 es estar en el mejor momento de tu vida, si celebrar los 15 emociona hasta las lágrimas a quienes son parte de esa fiesta, de tu fiesta, pues si, las barcelonistas este 2o16 somos “quinceañeras” y a mucha honra.

Solo quien nunca tuvo fiesta de 15, quien recién está disfrutando de sus 13, es incapaz de entender, propio de su inmadurez, que siempre tendrá que mirar hacia arriba, como se mira a los ídolos para intentar dimensionar la grandeza de la décimoquinta estrella.

Gracias Barcelona por reivindicar a las “quinceañeras”, por recordar que, como dice la canción, tu magia de los 15 años nos lleva al cielo, por confirmar que las “lágrimas de varón” por el equipo de nuestros amores no son privilegio de hombres. Las barcelonistas también lloramos besando esa bandera que nos cobija el alma, esa camiseta que nos permite alojar tu sagrado escudo cerca de nuestro corazón.

Gracias por silenciar a quienes osaron dudar de tu inmensidad, a esos que puede que algún día cumplan quince, pero nunca sabrán lo que es una fiesta…una verdadera fiesta. Y es que si acaso algún día llegaran a tener 15, siempre seremos mayores… siempre seremos más grandes.

Mi papi ya no está aquí para celebrar esa nueva estrella, pero seguro allá donde está tiene el privilegio de verla más cerca y aún más brillante

Gracias, Barcelona, subir al cielo y bajarme un montón de estrellas: 15 estrellas. Por tanto, gracias, 15 veces gracias, ahora más que nunca ÍDOLO DEL ECUADOR.

TOMADO DE: malulyoliva.wordpress.com

 

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