A mi casa y años en Montañita!!

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A mi casa y años en Montañita!!

Mi casa en Montañita, los ultimos años sinceros del lugar.

REPRODUCCION SOLICITADA

Suelto y relajado puede ser el entusiasmo, libre el espíritu, frágil la cordura, ciega la dignidad…no se las razones, pero el aire de Montañita logra variar la conducta de quienes llegan a ella.
Hay quienes se vuelven mas estúpidos, están los que creen que aquí tienen licencia para todo y otros mas que fuman y usan droga en el lugar como lo harían en cualquier otro lugar del mundo.

Adolescentes que creen haber llegado o descubierto un terreno de extras facilidades para descubrir quienes son se mezclan con viejos colonos, visitantes añejos, los que pisan con frecuencia estas calles y arena.
Los rostros son de todos los colores y razas, intenciones y deseos, metas y sueños; es Montañita, el campo redentor de muchas mentes frágiles, pero también la playa favorita de muchos mortales comunes.

Al sector norte de la provincia del Guayas(por los tempranos 80s todavía era Guayas) llegue a los 11 años, fue un viaje divertido en una caseta de camioneta, hasta hoy recuerdo como iluminaba esa luna, como brillaba el planctom en la espuma de las olas que reventaban en la orilla de la playa de Olon.
Esa noche no dormí casi, me la pase jugando y cazando cangrejos, mochaques, así creo que se llaman, esos que son rojos, blancos con negro.

Al día siguiente, cuando nació la mañana, germino en mi una nueva razón de existir. Mis ojos vieron la inmensidad de la playa de Olon…mi forma de ver el común viaje a la playa no seria nunca mas la misma, jamas podría volver a tener respeto por otras playas, esto era demasiado.

Además la casa de Panchita Chiriboga tenia algo que no encontrabas en otros hogares, de verdad que sentarse a escucharla y alucinar con sus relatos era transportarse rápido y sanamente a las historias que describía con un talento selecto.

Con Andrés Marcelo Chiriboga, conquistamos con espíritu infantil muchos de estos lares.

Ya no vi a Salinas con los mismo ojos, no me divertía allá, prefería la calma en la arena, me volví un antisocial de playa.
Era joven y no podía regresar con constancia, además jugaba béisbol los fines de semana y no era dueño total de mis deseos(tenia 12 años).

El tiempo paso, seguía regresando ocasionalmente, trate de hacerme surfista, tenia mi tabla y estaba decidido a enfrentar al mar.

Surfista!!??, no lo eres sino bajas una ola de Monatañita!!!
Aproveche que tenia una novia que llegaba a Ayangue, dividía el día entre ella y los viajes a Montañita. Lo estaba logrando, conseguía pararme, bajaba una que otra ola antes de darme el porrazo respectivo, todo iba bastante bien hasta que una rotura marcaría drasticamente mi futuro en el agua.
Era tal mi vicio , que pese a que se me rompió el cordón de la tabla, decidí seguir…grave error cuando eres alguien que esta en etapa de caerse a cada rato, ya verán porque.

Como rompí el cordón, decidí amarrarmelo. Como sabrán algunos, este elástico toma tu tobillo con un velcro, así cuando resbalas de la tabla, esta queda amarrada a tu pie y no tienes que irla a recoger a la orilla. El error fue atarla a mi tobillo siendo tan corto el pedazo que había logrado rescatar. No pasaron ni 3 olas mas que el incidente ocurrió…caí y la tabla se regreso a toda velocidad, la punta me dio directo en el ojo.

Por esos años entrabas al agua en Montañita y tenias olas para abombarte, hoy tendrás suerte si agarras unas 3 en 2 horas.
Así recuerdo ese día, lo termine en el restaurante de Doña Delia, me cuido como a hijo, me dio de comer un maduro frito y puso un poco de esa telita mágica del huevo duro en mi ojo.
Con 14 años, mi carrera como surfista había terminado, mas no mis deseos de seguir pasando horas y eras por esa zona.

Seguí haciendo base en Olon, la dormida al menos, la actividad social, musical y deportiva era en una celestial Montañita, era el año 1987 y lo que se vivía en esa playa y calles dista años luz de la plasta que es hoy en día.
En 1988 dormí en carpa durante algunos días en la meseta que tenia Ned, otra vez mi casi hermano Andrés Marcelo y Nicolas Endara estaban conmigo, tiempo después el lugar creció y se convirtió en el desaparecido «Rincón del Amigo», la planicie adyacente al lugar estaba destinada solo para carpistas… años después Ned murió asesinado, la era oscura buscaba pista para aterrizar…para quienes conocían a Ned, no hacen falta explicaciones, ni las daré.

Aquel año disfrutabamos de la fiesta de clausura del campeonato internacional de surf, gran baile y jubilo se apoderaban de la casa del surfista, de pronto y con «te hacen falta vitaminas» de Soda Stereo adornando la noche, algo inesperado ocurrió…
Maderas rompiéndose, gritos, polvo y oscuridad total; deducir lo ocurrido no era difícil, el material que hacia de piso en el inmueble surfista no aguanto la saltadera de los mas de 70 eufóricos celebrantes, todo se desplomo.
Después del silencio que precedió la caída hubo risas, nervios y dolor; una cabeza a la que hubo que suturarle algunos puntos, mas una pierna rota…que fortuna, nada mas.
Bajo ese piso no había nadie, el destino no quiso muertos ese noche, eso si, a la mañana siguiente la cojera general en las playas de Montañita era masiva, era como una coreografía gigante, todos tenían un caminar patuleco.
Para dar fe de tu presencia en la caída de la casa había que renquear al caminar.
Con el tiempo debo haber encontrado en el camino cerca de 200 personas que aseguran haber caído de esa casa, todos lo cuentan con orgullo…falso!!!, eramos como muchos 80.
Lleve mi mal caminar a Venezuela, esos días previos al accidente me había cuidado como bailarina, me habían invitado a jugar béisbol al país llanero y no quería ni meterme al agua, de nada valió mi cuidado, en Venezuela tuve que esperar como 3 días para recuperarme de la caída de la casa en Montañita…memorable!!!

Ya casi golpeando los 20 años cambie de cuartel, el amor me llevaba ahora a Manglaralto, ahí viví algunos de los mejores días de mi vida.

Ya en un ámbito profesional, grababa un programa de TV de playa, me negué a usar como base a Salinas, como emocionalmente estaba ligado a Manglaralto, el centro de operaciones del progama «Tour» fue esta población, antesala a Montañita.
Recorrimos todo el perfil costero de Guayas, Manabi, El Oro y algo de Esmeraldas, tratábamos en lo mínimo de ir Salinas, hallamos historias fascinantes, 5 años de sacarle el jugo a cada evento y detalle que existía en esta región. Para 1996 estaba cansado del programa, no quería seguir, di paso a otras personas y me refugie en una casa que alquile en Montañita(foto).

Mis sueños de béisbol habían ya muerto, tenia uno que otro desequilibrio en mi mente, la mejor forma de escapar del mundo era huir a mi casa en Montañita, cada viernes, puntualmente, después de un programa nocturno de TV que tenia, partía a mi morada frente al mar.

Esos dos años debo haber leído mas libros y escuchado mas música que los pasados 10 juntos. Nunca use ninguna droga, pero tome bastante cerveza y whisky.

Esa casa fue compartida con Andrés Martinez y Chris Norton, legendarias noches de grandes diálogos, encuentros musicales de nivel y olas para disfrutar(ya no con tabla de surf, sino con boogey board). Mi pana Andrés Crespo había abierto un restaurant en Olon, pasábamos gran parte del día allá, Crespo vivía en este pueblo y nuestra llegada cada fin de semana alegraba su existencia.

Cerca de los 30 tuve mas responsabilidades, me confiaban mas aspectos en el trabajo, tenia hijos y Montañita iniciaba una migración a lo comercial, batracio y alejado del espíritu original de quienes llegaban allá a buscar olas.

Alquile una casa en Manglaralto, corría ya el año 2001, fue la primera vez que llegue con la que seria mi familia, había encontrado a la socia de mi vida. Recuerdo una noche en especial en esa casa, cuando con Gustavo Navarro, Jorge Fabre y Gaston Fernandez bailamos, con una pasión incontrolable música celta…la mesa de la casa fue víctima de esa demencia musical, cuando devolvimos la casa se fue el deposito también…había que arreglar la mesa.

Una noche en especial me invito a una reflexión personal, llegue hasta el Hachis Bar, escuchaba música y conversaba con el personal, termine tocando un par de temas con Lalo Wong, me mande mi dedicatoria exclusiva para algunos tontos que habían invadido el lugar. Terminada la interpretación y de regreso a casa recibí un impacto de puño, de la nada salio alguien con intenciones de golpearme…después del revolcón y las respectivas puteadas, abandone el lugar…algo no andaba bien ya…me resentí con el lugar, no volví en algún tiempo.

No quiero dar mas sentencias de lo que es ahora este lugar, creció a su manera, adaptandose a exigencias comerciales, pasionales y materiales de muchos de sus visitantes.
Es diferente, sigue siendo especial, pero todavía, a veces, me detengo y trato de ver mas allá, trato de entre los tumultos de gente encontrar a esa Montañita que le dio tanto a muchos.

Es increíble todo lo que he escrito por haber encontrado una puta foto!!!

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