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Los pupilos que no olvidan a su entrenador

Tempranos 80s, casi imposible era conseguir un lugar para estacionar cerca del acceso principal a la Liga Miraflores de béisbol, los días de partidos atraían a miles de aficionados y simpatizantes de los mas de 20 equipos que participaban en los torneos de esta liga barrial.
Ese Guayaquil, el de la década en que no existía tráfico vehicular en las calles, una ciudad todavía inocente en muchos aspectos, con barrios más amigables, donde todos se conocían y eran partes de las actividades que se organizaban durante el año.
La liga miraflores de béisbol camina firme rumbo a los 50 años de existencia, el torneo anual que se jugaba en sus canchas (en esa década)duraba cerca de siete meses, equipos de todos los sectores de la ciudad participaban, y como ya leyeron, era el Guayaquil de los 80s, se jugaban más deportes, existía más cultura deportiva y la liga miraflores era el centro beisbolero del Ecuador.
LDE era una prestigiosa institución deportiva de la ciudad, su equipo de béisbol era animador fijo de los torneos que se jugaban en la liga, sus equipos tenían algunas características distintas, jugaban un béisbol más vivo, más despierto, tenían otra pimienta para jugar y eso se notaba y destacaba en cada uno de sus jugadores, un equipo muy avispado y dirigido por Manuel Mora.

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L.D.E. en Miraflores, inicios de los 80s

La jornada en la liga miraflores iniciaba muy temprano,  el primer juego era a las 8am, una hora antes los equipos calentaban para iniciar la programación que se extendía hasta la tarde de aquellos fines de semana. L.D.E. llegaba de manera masiva, todos en un mismo balde de la camioneta de algún dirigente, en la misma calle recibían el desayuno, un vaso de leche y un pan de dulce, de ahí a la cancha a jugar. La presencia de este equipo era vital, esperada y necesaria en aquellos torneos. Manuel Mora, su entrenador lo recuerda así: “Había días en que el equipo rival pensaba que no llegabamos, no había un solo jugador en cancha y de pronto a lo lejos divisaban la camioneta del Dr. Ochoa, ahí llegábamos todos, todos en el mismo carro, no se ni como entrabamos”

El tiempo pasó y no fue amable con la institución, L.D.E. empezó a tener algunos problemas y muchas de sus participaciones en varias disciplinas deportivas se veían afectadas, el beisbol fue una de las damnificadas y al poco tiempo, algunos de estos jugadores pasaron a otros equipos, se retiraron y hubo casos de mayor impacto cuando se supo que incluso algunos de estos jugadores murieron por malos pasos de la calle. Hubo otros que jugaron algunos años más y luego emigraron a los Estados Unidos, el legado del equipo quedó, estaba asegurado, pese a su desaparición, el afecto hacia el entrenador y el mismo deporte los uniría años después.

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L.D.E. listo para jugar en un torneo de la Liga Miraflores.

Manuel Mora siguió como entrenador, inició otro tipo de proyectos, se especializó en mantenimiento de canchas, pero nunca dejó de entrenar niños, pasó por varios equipos hasta que decidió formar su propia fundación y así poder tener otro tipo de insumos para ayudar a niños de pocos recursos. Fue nómada en varias canchas hasta que descubrió un espacio en mucho lote, ahí se instaló e inició su último y actual proyecto.
Pero como cada proyecto viene con sus retos, Mora debió batallar realidades económicas bajas y buscar ayuda por todos lados, el terreno donde entrenan sigue en trámite para ser asignado exclusivamente como cancha de béisbol, el municipio aún no responde por esta posibilidad, la búsqueda de implementos y padrinos para cada jugador es otra de las tareas de la fundación actual.

Jugadores de la fundación Manuel Mora Jaime.

Fue asi como un día cualquiera, jugadores de L.D.E., los mismos que llegaban todo apretados en el balde de una camioneta, vieron la necesidad de ayudar a su entrenador de la infancia, conocían su labor, sabían que Mora seguía trabajando con niños, pero pocos sabían las necesidades económicas y exigencias que tiene este deporte.

Una vez identificadas las necesidades de Mora, las primeras ayudas llegaron desde EEUU, tres ex jugadores de L.D.E. radicados en EEUU se comunicaron con la fundación y encontraron la forma de hacer llegar pelotas, uniformes  y algunos bates, la obsesión por ayudar más se incrementó, ahora colaboraban casi todos los ex jugadores, buscan la forma de que estos niños mantengan la actividad dirigidos por el mismo entrenador que los formó en su infancia.
Ante la formación de esta red de comunicación de ex jugadores nació otra idea, ya que estaban en contacto decidieron juntarse a jugar otra vez, los que estan el país lo hacen con más frecuencia, pero el gran reencuentro, cuando llegan las donaciones y los jugadores que viven afuera se realiza una vez al año.

Ricardo Cueva, ex jugador de L.D.E. y Manuel Mora, mientras finalizaban la construcción de la malla de protección de la cancha de Mucho Lote.

La cancha donde entrena la fundación no tiene césped, es de tierra, antes y después de cada jornada de trabajo normal es ver a Mora retirando piedras de la cancha, hace poco, con la ayuda de los ex jugadores, se pudo construir una malla de protección para evitar que las pelotas ocasionen daños en ventanas de casa vecinas.

Hay un legado, un recuerdo y un sólido grupo de ex jugadores que no olvidan a su entrenador, una obra noble, producto de lo que recibieron de su coach de la infancia.

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