El Tabú del Pedo

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El Tabú del Pedo

La intensidad del color rojo en la cara de Carlos era notable, pocos en la sala podían dejar de notar como su rostro había cambiando de tono, tan notorio era el nuevo tinte de su faz como evidente era también el olor que habitaba transitoriamente los espacios aéreos de la habitación…Carlos había soltado involuntariamente un pedo, todos lo olían, muchos sospechaban quien era el culpable, pero nadie acusaba o confesaba.

La lancha que llevaba visitantes a la Isla de If llenaba sustancialmente todas sus localidades, cuando casi todos ocupaban su espacio, uno de los habitantes de las parcelas del bote turístico no tuvo ningún reparo en detonar un sonoro pedo, fue casi automático la forma en que todos los cuellos giraron hacia donde se había originado el sonido, ante el festival de ojos que apuntaban al culpable, el señor(de origen estadounidense) emitió un perdón publico, muy sensato y prudente…solo 2 minutos después tronó otra bomba, con la misma pasividad y calma volvió a ofrecer disculpas.

La unidad de la flota C.I.C.A. recorría un tramo de la carretera Guayaquil-Salinas, habiendo dejado atrás Zapotal, un pasajero negociaba con el chofer la paralización de la unidad, no seria mas de 10 segundos le decía, su seguridad y calma fueron poderosas y el chofer, Hipolito Mercedes Higuera, accedió al pedido, estacionó la unidad ante la sorpresa total de los pasajeros restantes. El demandante de la para bajo del transporte, se mantuvo de pie unos 6 segundos, asintió con la cabeza y volvió a subir al autobús…¿y?…entre silencio y caras repletas de dudas todos trataban de comprender lo que había ocurrido, el pasajero agradeció la comprensión y explicó, de la manera mas normal, que tenía que aflojar un pedo y no pretendía hacerlo dentro de un lugar cerrado…lo consideraba de mala educación.

Tres historias diferentes, tres reacciones distintas y muchas preguntas sobre el proceder natural ante algo aun mas natural.

¿Es vergonzoso verdad?
¿Me van a decir que no lo es …cuando el gas se escapa en un lugar publico y no hay forma de controlarlo?

¿Qué hacer?
¿Utilizar la estrategia de el loco y negar la paternidad de la flatulencia?
Hacer uso de la normalidad natural del asunto y ofrecer las disculpas por el olor que llegara a sus olfatos, acá pesa mas el aspecto biológico del asunto.

Tantas veces he escuchado la teoría del eructo en medio oriente, que es buena educación después de una gran comida….la verdad es que nunca he podido confirmar esa leyenda y cuando lo hice en la mesa con mis padres, mas rápido fue el sopapo de mi madre a mi rostro que mi intención de explicarle la teoría del eructo en esa zona del mundo.

¿Entonces?…¿es mala educación soltar el pedo?
¿O mejor aplicamos la prudencia y nos hacemos los cojudos?

En fin, la verdad es que hay unos pedos que son verdaderos gases tóxicos con el potencial de destruir el bienestar de quienes están a su alrededor.

PRRRR..Perdón

 

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