El «influencer»

El «influencer»

«Los talentos están citados a las 8am, no lleguen tarde que la grabación será a las 8:45am»,  la consigna era instruida por el productor de una cadena de TV, se dirigía a quienes eran parte de la  producción audiovisual, los que actuarían ante las cámaras.

Para describir a los elementos que formaban parte de este grupo de trabajo los llamaba «talentos»….siempre me he preguntado( la respuesta es evidente) y he reflexionado sobre las razones por las que se optó por llamar así a ciertas personas. Entiendo que pasa por el valor que urge inyectarles, que son personas que poseen de verdad alguna virtud que les adjudicó el derecho a ser llamados así, en fin, no es nada que nos obligue a analizarlo detenidamente, es una costumbre y prefiero alejarme de los terrenos del hiper análisis para buscar alguna razón sensata de la descripción. Esto me direcciona a otro rumbo, una ruta que posee una sinergia decente con el «talento», a descubrir a otro personaje real de hoy y que se ha ganado su espacio por sus actos, trabajo o credibilidad en varios campos, que deambula más por el territorio de nuevas plataformas(no son nuevas ya) y que ante la elaboración de sus contenidos, seriedad o diversión de sus publicaciones son llamados en la cultura digital de hoy como «influencers» (influenciadores).

Hay un solido origen, un profundo nexo con la credibilidad, ligado a tendencias y popularidad, la palabra influencers recoge todo eso y los elementos de esa nomina adquirieron un status, a veces fabricado y otra veces logrado casualmente, así como los «talentos», hoy existen los «influencers»

La generación sincera de esta clase salió casi de la nada, muchos sin darse cuenta generaban tendencias, costumbres, influjo. Lo que era divertido, espontáneo, casual, se volvió comercial, pasa, es parte de las transiciones en medios, hoy tan salvajes y huracanados, pero como con toda ola, llega también suciedad, gérmenes y piezas que no entendieron el espíritu.

Casi todos los que están en esta dimensión hoy surgieron del mundo digital, de la comunidad mundial de redes, algunos con posturas mas arrogantes, otros discretos y los super expositores.

Así lo reflexiona Poncho Vera, locutor de radio mexicano:

«Ahora, tenemos la estúpida idea de que todo el tiempo, la gente nos quiere ver, que las 24 horas están pendientes de nosotros. Hay que demostrar, como sea, que el público nos admira, que nos necesita, que no puede vivir sin nosotros. Si antes nos sentíamos importantes, ahora pensamos que somos vitales para la supervivencia de los mortales no famosos
Buscamos admiración presumiendo.
Presumir, presumir, presumir…
Presumimos el libro que estamos leyendo para que piensen que somos muy cultos y estamos muy bien preparados; la ropa que usamos para que sepan que estamos a la moda; el abrazo con el famoso, para que no haya duda de que nos codeamos con los más grandes; el cuerpo con poca ropa, para que sepan lo buenos que estamos…
Usamos a nuestros seguidores, para que sus numerosas cantidades sean monetizadas por los clientes, quienes saben que si mostramos sus productos podrán vender más y más. Nuestros followers dejan de ser Karla, Pedro, y Luis, para convertirse en un número que es nuestra carta de presentación para ser vendidos al mejor postor»

Pocho es bastante radical, pero tiene razón en muchas cosas.

Otra posición es la del humorista mexicano Andreas Zanetti:

¨Influencer es esa maestra que consigue que 30 niños se respeten y quieran, tú sólo eres un imbécil que tiene internet en el celular¨

Creo en la comunicación como elemento positivo de fuente de datos, contenidos, historias, como el viaducto necesario entre ideas generales y las que decidamos adoptar o asimilar.

La comunicación como ciencia abre nuevos capítulos con estas actuales preferencias, las malas practicas llegan por comportamientos contaminados socialmente, mas que por la dinámica de las tendencias o convencimientos de hoy.

O sé es «influencer» o sé es abusador y oportunista, el compromiso con algún producto o campaña debe pasar por un compromiso real, nada de índoles difusas, premura para tomar el pago o indiferencia con el sentido común de lo que se busca comentar. La base es sana y aplicada desde los orígenes de la publicidad, la búsqueda de la persona en la cual la gran mayoría cree y confía. No hay que ser un insubordinado a los tradicional para aceptarlo, son personas a las que se admira y se conoce, desde lejos o de primera mano.

Hoy el recurso de buscar a estos nuevos actores de la arena del  marketing, publicidad y comunicación es salvajemente activo, por momentos exagerado y en muchos casos este personaje es innecesario, muchas veces la comision de sentido comun de desvanece al momento del seleccionar el camino de la campaña que beneficie un producto.

La palabra ïnfluncer¨ha sido vejada, el personaje existe, pero muchos que lograron el titulo; abusaron, explotaron y llevaron la realidad de la misma a esa esfera que nos obliga a llamarla prostituida.

No es culpa del escenario de marketing digital, es culpa del mal elemento, del mal ¨influncer¨

Regar menos los jardines de sus egos y ser mas comprometido con las ideas. Más humano…menos ¨influencer¨.

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