Diego Arcos

Crónicas, entrevistas y opinión.

Deportes

Tu cuchillo no corta, el mío sí corta...(otra vez hay que publicar esto)

... el tuyo es de palo, el mío es de oro, en tu estadio matan, y en el tuyo también... Guiones fijos en patios de escuela con protagonistas que no pasan losocho años y siguen llevando carritos de juguete en la maleta. Comprensible, cómico y

Tu cuchillo no corta, el mío sí corta...(otra vez hay que publicar esto)
... el tuyo es de palo, el mío es de oro, en tu estadio matan, y en el tuyo también... Guiones fijos en patios de escuela con protagonistas que no pasan losocho años y siguen llevando carritos de juguete en la maleta. Comprensible, cómico y parte del libreto habitual de vida, los vemos a diario en niños, nadie se escapa de esos escenarios, nadie es inmune a la vida, niños que estáncamino a la formación y comprensión inteligente de las cosas. Pero cuando esta filosofía de ejemplos busca que tu punto de vista sea el ganador a toda costa y peor aún es llevada al razonamiento por parte de un adulto, la situación es decadente, con pocas esperanzas de un porvenir saludable. Recuerdo un caso de muerte de un aficionado en el estadio de Liga de Quito, el mismo asciende a la categoría de trágico, es violencia delincuencial, un serio problema de corte social instalado hoy en estadios de fútbol del país. La artillería de solución ante esto debe ser lanzada desde varios frentes; buscar resolver esta crisis de sociedad le corresponde a muchos, incluidos los directivos de clubes y torneos. No será tarea fácil. Se recorrerá mucho camino, se dictarán leyes, habrá errores, aciertos; pero lo importante es iniciar el propósito contingente ya. Los que deben asumir un rol de decencia en ideas y buscar que sus conceptos dejen de ser precarios son todos aquellos que iniciaron una férrea defensa de lo que consideran son “intereses” de sus clubes. Esta guerra que debe iniciarse no es contra LDU-Q, Barcelona, Emelec, El Nacional, D. Cuenca; es contra la violencia. De ahí que considero tan inoportuno citar ejemplos de muertes u otros actos abominables en escenarios de fútbol de otros equipos para tratar de ocultar o proteger lo que podría ser un mal momento para la imagen de algún estadio o club. Ante la denuncia de hechos delincuenciales, más de uno contestó: “Pero en tu estadio también se murió un aficionado”... reflexiones absurdas, cargadas de pica infantil, vergonzosas y con un fuerte flete de desdicha crónica. La desesperación para solicitar que se suspenda un estadio (y la FEF debe hacerlo) ha sido más dinámica que averiguar los nombres de heridos o sospechosos, la venta de teorías que buscan liberar al estadio de culpa volaban a velocidad del rayo y las discusiones de qué hincha es más salvaje u ocasiona más daño eran tema fijo. La ley debe iniciar ya una demostración de personalidad, buscar culpables, si en el camino se suspende al escenario por lo ocurrido (que no sería nada incoherente), será un hecho más, pero no es lo más necesario; el fútbol pasa ya a un segundo plano. Si puedo o no jugar en mi estadio debería ser secundario ante la posible pérdida de vidas humana o inseguridades que atenten contra la integridad de aficionados. NO ES CONTRA LOS CLUBES, entiéndanlo. Si mañana capturan a un delincuente robando un banco con la camisa de Barcelona, el club no tiene la culpa, pero bajo la tendencia de ideas últimas, no faltará alguien que pida sanción al estadio por la indumentaria del “choro”. Hace algunos años, durante una programación en el estadio Modelo (hoy Alberto Spencer), un aficionado trató de subir a la general utilizando unos andamios que habían dejado pintores junto a las paredes del estadio; en el intento resbaló, cayó y murió. Eran los 80, la pica estúpida que hoy existe entre clubes era sana y divertida todavía, no hubo quienes se lanzaron a pedir sanción al estadio, lo lógico, lo decente, era preocuparse por el fallecido... ¿qué pasó en el camino?, ¿qué se hizo mal para germinar tanto odio estúpido en las mentes de quienes creen que el “honor” de los clubes se lo debe defender con sangre y golpes? Christian Calvache murió hace algunos años, estaba viendo un partido de fútbol, en las gradas del estadio de LDUQ.  Carlitos Cedeño murió en el estadio de Barcelona, mientras veía un evento deportivo. Una localidad del estado de Emelec es una arena de pugilato constante. Hoy la gente muere en sus casas, en la calle, en bares.... eso es lo que hay que atacar, una realidad deprimente. Si en el camino cae un estadio y se lo suspende... que caiga, que sea suspendido, pero ese hecho es minúsculo contra lo que realmente se debe buscar. Mientras tanto están mas preocupados por gritar y exponer teorías de quien incito a la violencia, que quien es mas malcriado, que hasta cuando siguen asi en tu estadio, no el mío...vamos mejorando y exponiendo soluciones mejor.   NADA CAMBIA....PUBLICADO HACE OCHO AÑOS Y EDITADO PARA AJUSTARSE A SITUACIÓN ACTUAL, UNA Y OTRA VEZ Y OTRA Y OTRA Y OTRA